Quiénes somos

Títulos editados

Distribución

Artículos

Monografías

Noticias

Enigmas de la Historia

Curiosidades

Máximas

Colaboraciones

Mitológico

Biográfico

Ciudades

Viajes

Colaboraciones

Artículos

Noticias

Críticas

Videoteca

Colaboraciones

NEWSLETTER
Reciba gratuitamente nuestro boletín de novedades históricas.
Nombre
E-mail

Lima, Perú-Nueva York,Estados Unidos. Marzo de 2006

Perú reclama a la Universidad de Yale la devolución de piezas arqueológicas – Controversia sobre el descubrimiento de Machu Picchu

 

 Se informó en la ciudad de Nueva York que el Estado peruano demandará a la Universidad de Yale, de los Estados Unidos, a los fines de intentar recuperar miles de piezas arqueológicas que fueron llevadas a los Estados Unidos luego de que fueran extraídas de Machu Picchu hace más de 90 años, en la época del descubrimiento de la famosa ciudadela incaica por el norteamericano Hiram Bingham.

Hasta el momento, se estaban llevando a cabo negociaciones que fueron interrumpidas luego de tres años, en oportunidad en que ambas partes se acusaron mutuamente de no estar actuando de buena fe. La universidad extendió una propuesta que consistía en la devolución de sólo algunos objetos, pero fue desestimada por el estado peruano, lo que motivó el enojo de las autoridades de Yale y el corte de las negociaciones. El embajador de Perú dijo que la última oferta de Yale era inaceptable porque no reconoce que el país andino es dueño de los objetos. Las autoridades del Estado peruano afirman que en la época, específicamente en el año 1916, Perú cedió las piezas a la universidad en calidad de préstamo por el término de 18 meses, pero que jamás fueron devueltas. Desde entonces, el país andino viene reclamando su devolución, pero la universidad no reconoce al Estado peruano como dueño de las piezas.

Perú corre una carrera contra el tiempo tratando de recuperar las piezas arqueológicas antes del año 2011, porque espera poder exhibirlas en territorio peruano cuando se celebre el centenario del descubrimiento de Machu Picchu , por una expedición organizada por la Universidad de Yale y la National Geographic Society, en medio de una húmeda jungla a 2.500 metros de altura, cerca de la ciudad del Cuzco, en los andes del Perú. La posición de la National Geographic es que las piezas fueron entregadas en préstamo a Yale y que deben ser devueltas al Perú.

Más allá de esta disputa judicial, existe un tema, que, en principio no está incluido en esta controversia entre Perú y Yale, pero queestá estrechamente relacionado y resulta de vital trascendencia para muchos, especialmente dentro del país andino. Actualmente se discute si realmente fue Hiram Bingham el verdadero descubridor de la ciudadela. Resulta que pormenorizadas investigaciones parece que han dado como resultado que en realidad, el hacendado cusqueño Agustín Lizárraga sería el verdadero descubridor, ya que su hallazgo dataría del 14 de julio de 1902, nueve años antes del hallazgo oficial del americano. El hacendado habría arribado al sitio, según el diario limeño "La República en 1902 acompañado por los también cusqueños Gabino Sánchez y Enrique Palma. La información, aparentemente de conocimiento público en los diversos ámbitos de la ciudad de Cuzco, se basa en el testimonio del ex alcalde cusqueño José Gabriel Cossio (1887-1960), quien fue uno de los primeros peruanos en visitar Machu Picchu, poco después de Bingham, aunque basándose en la ruta seguida por Lizárraga.

La historiadora peruana Mariana Mould de Pease afirma que el propio Bingham aceptó que el hacendado cusqueño fue el primero en visitar la ciudadela Inca, dato que se puede encontrar en la biografía del investigador que escribió su tercer hijo, Alfred M. Bingham, titulada Retrato de un explorador: Hiram Bingham descubridor de Machu Picchu . Según esa versión, Alfred M. Bingham descubrió en la libreta de su padre una inscripción que decía "Agustín Lizárraga es el descubridor de Machu Picchu y vive en el pueblo de San Miguel". Además afirma que en una de las paredes Templo de las Tres Ventanas de la ciudadela figuraba una inscripción hecha a carbón que decía "Lizárraga 14 de julio de 1902". Alfred M. Bingham agregó que otra prueba de la presencia de visitantes anteriores son las fotografías tomadas por su padre, donde se ve que gran parte de la ciudadela no estaba cubierta por la vegetación , debido a que habían sido limpiadas. El propio hijo de Bingham remarcó que su padre fue renovando su historia del descubrimiento hasta eliminar totalmente la mención a Lizárraga en su libro La ciudad perdida de los Inca s.

Tanto la negativa de la Universidad de Yale a devolver las piezas arqueológicas llevadas de Machu Picchu, como la controversia sobre la paternidad del descubrimiento de la ciudadela incaica, trae a la memoria numerosos casos de apropiación de acervo cultural y de atribución indebida de méritos arqueológicos, científicos y otros, en los cuales siempre una parte es un país poderoso del llamado “primer mundo”, y el otro, siempre en calidad de víctima, es un país en vías de desarrollo con escasos medios económicos y políticos como para lograr hacer valer sus justas pretensiones ante los organismos internacionales y la opinión publica. Basta recordar casos como el de los frisos del Partenón de Atenas que se llevó Lord Elgin a Inglaterra, donde permanecen hasta la actualidad, a pesar de los permanentes esfuerzos de Grecia para lograr su devolución; el dudoso y prácticamente indocumentado primer vuelo de los Hermanos Wright en Kitty Hawk, Estados Unidos, que los perpetuaría en las historia como los padres de la aviación, en desmedro del brasileño Alberto Santos Dumont, quien habría realizado el verdadero primer vuelo en avión de la historia; y más recientemente, el gravísimo caso del yacimiento arqueológico de Caral-Supé, en el norte de Perú, ruinas de unos 5.000 años de antigüedad que pertenecen a la más antigua civilización de américa, y cuyos méritos científicos de años de duro trabajo e invalorables descubrimientos, pretenden ser usurpados por Winifred Creamer de la Universidad de Illinois y Jonathan Haas, antropólogo del Field Museum de Chicago, en desmedro de la arqueóloga de la UNMSM Ruth Shady, directora de las excavaciones, sólo para nombrar unos pocos.