México D.F. México. Mayo 2007 El Estado carece de fondos para desenterrar ruinas aztecas en México En la ciudad de México, capital del país honónimo, antigua sede de la capital del imperio azteca hasta la llegada del conquistador español Hernán Cortés en 1519, se encuentran periódicamente ruinas de esta antigua civilización bajo tierra. En el mismo sitio donde hoy se encuentra la moderna ciudad de México, la ciudad más poblada del mundo en la actualidad, se encontraba la capital azteca, Tenochtitlán ciudad que, al momento de la llegada de los conquistadores tenía aproximadamente unos 200.000 habitantes, lo que la convertía en una de las mayores urbes de la época. Esta ciudad provocó el asombro de los visitantes europeos, debido a que jamás habían visto nada parecido a lo que esta portentosa ciudad ofrecía. Contaba con innumerables pirámides de enormes dimensiones, templos, viviendas, mercados, puentes, y estaba construída en el interior de un gigantesco lago.
Luego de la conquista, los españoles, ya dueños de la tierra, destruyeron la ciudad, secaron la laguna, y comenzaron a construir edificaciones europeas sobre las derruidas construcciones locales, enterrando todo lo que encontraban a su paso. Así, con el correr de los años, y el nacimiento del inmterés arqueológico en la desaparecida civilización, se comenzaron a llevar a a cabo excavacions, que dan como resultado asombrosos descubrimientos, de los cuales seguramente su más importante exponente es la base del Templo Mayor, en las inmediaciones de la catedral de la ciudad.
Actualmente, se suele dar el caso de que en medio de una excavación realizada con el propósito de desarrollar trabajos de construcción de edificios, o líneas de metro, se topan los operarios con importantes vestigios arqueológicos, y no saben qué hacer con ellos, debido a la escasez de fondos para poder desenterrarlas y proceder a una necesaria restauración.
Se supo recientemente que en el mes de octubre fue descubierta por casualidad en el centro de la ciudad una piedra labrada, que según los arqueólogos podría estar cubriendo la tumba de un emperador azteca. Este descubrimiento fue tomado como ejemplo para dar a la sociedad una idea de las ruinas, vestigios y tesoros que pueden estar yaciendo bajo tierra en el área urbana, esperando ser descubiertas. Lamentablemente, de acuerdo a las estimaciones de Eduardo Matos Moctezuma, que dirige las excavaciones en el Templo Mayor, para saber qué hay debajo, sería necesario mover todo lo que hay arriba, cosa imposible en la actualidad, sin copntar con muchos millones de pesos para hacerlo.
El descubrimiento de este monolito, que representa al dios azteca Tlaltecuhtli bebiendo sangre, es considerado como el más importante desde la década del setenta, de acuerdo a la opinión de diversos especialistas, pero aún así, merced a los constantes descubrimientos que se realizan en la ciudad de México, esta noticia no tuvo una masiva repercusión, y esto también resulta negativo para que se invierta dinero de las arcas del Estado en estos descubrimientos. Los responsables de las arqueología urbana en la ciudad, opinan que si se invirtiera más dinero en estos trabajos, redundaría en mayor atractivo para los turistas, lo que traería grandes beneficios para la ciudad.
"Esta es un área con gran potencial para atraer turistas", manifestó Álvaro Barrera director del programa de arqueología urbana.
Se estima que existen cerca de cien templos bajo tierra, cubiertos por edificaciones propias de la ciudad moderna, tales como oficinas, viviendas, hospitales, autopistas, plazas y mercados.
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