Toledo, España. Noviembre 2006 Importantes vestigios arqueológicos en el Alcázar de Toledo  El Alcázar de Toledo es una fortificación construida sobre un promontorio de rocas, localizada en el sector más alto de la ciudad de Toledo, España. En el mismo solar, existió en el siglo III un palacio romano, y luego tuvo construcciones visigodas y musulmanas. Tuvo numerosas restauraciones, de las cuales las más importantes se llevaron a cabo durante los reinados de Alfonso VI y Alfonso X, y se le practicó además, una importante modificación en el aspecto que tenía de su época morisca, en el año 1535.
Hace tiempo, durante unos trabajos de excavación que se iniciaron con el objeto de hacer remodelaciones en el edificio, se encontró un vasto conjunto de restos arqueológicos de variadas épocas y culturas, que sorprendió sobremanera a sus descubridores, y que dio inicio al trabajo de un grupo de arqueólogos que estuvo investigando en el local durante los últimos ocho años. De acuerdo a lo informado por el arqueólogo Juan Soraya Stabel-Hansen, asesor de la comisión historiográfica del proyecto del nuevo museo del ejército en el Alcázar, estas serían las más difíciles excavaciones arqueológicas realizadas en España hasta la fecha.
Los importantes descubrimientos consisten principalmente, en un sistema de cisternas romanas para el abastecimiento de agua, construcciones visigodas, una muralla musulmana de finales del siglo VIII, un pabellón de descanso que el gobernador musulmán mandó construir a petición de los ciudadanos de Toledo para contener a sus soldados, numerosas muestras de cerámica árabe, y un curioso jardín colgante que data del siglo IX, y que se lo ha considerado como un antecedente de las soluciones ecológicas para el aprovechamiento de las aguas pluviales, que propone la arquitectura actual. Estos son algunos de los restos aparecidos en el Alcázar de Toledo durante la marcha de las obras, destinadas al nuevo Museo del Ejército o de Historia Militar de España, que se ha trasladado a esta ciudad desde Madrid, debido a que en su sede original solamente recibe unos 30.000 visitantes al año, lo que no se considera un suceso, y se espera levantar ampliamente ese número en su flamante ubicación.
Todo lo descubierto podrá ser visitado por el público luego de que se inauguren las obras que están dejando el sitio de los nuevos hallazgos en condiciones, lo que está previsto para finales del 2007 o principios del 2008.
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