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Roma, Italia. Octubre 2006

Encuentran una necrópolis en los subsuelos del Vaticano

 

 Giandomenico Spinola, titular del departamento de antigüedades clásicas de los museos vaticanos, dio a conocer un inesperado hallazgo que tuvo lugar en los subsuelos del Vaticano, cuando los obreros que realizaban trabajos de excavaciones para construir un estacionamiento subterráneo de gran profundidad, dentro del territorio del Estado Católico, se encontraron ante una sorpresa mayúscula: un antiguo cementerio romano de la época de Cristo conteniendo cientos de tumbas construidas en varios niveles y en un excelente estado de conservación.
Este descubrimiento ha dado a la luz no solamente las tumbas con sus esqueletos, sino que también se encontraron numerosas inscripciones funerarias, urnas, estatuas, diversos utensilios, y monedas, lo que ofrece una interesante posibilidad para desarrollar aún más los conocimientos que se tienen al día de hoy sobre la vida de las clases media y baja de la sociedad romana, ya que a esta clase social pertenece el cementerio, y no existen muchos restos de este tipo, sino que más bien de las clases altas y gubernamentales, como los mausoleos de Adriano o Augusto, o las tumbas que se sitúan al borde de la vía Appia.
Hay difuntos de varias profesiones y oficios, como carpinteros, labradores, carteros, y hasta de una sirviente de Nerón, sepultados con la identificación de su actividad comercial. Una de las tumbas pertenece a un diseñador del teatro de Pompeya, y allí se observan símbolos como una brújula, entre otros.
Resultan de un inapreciable valor algunos de los hallazgos como un mosaico de Dionisio, el dios de la fertilidad y el vino, y alunas estatuas, especialmente una en posición de oración. Todo esto ha sido restaurado por los especialistas de los museos del Vaticano y puesto en su lugar de origen, para que pueda ser visitado por turistas y científicos de todo el mundo, para los cual incluso se han construido senderos desde donde se pueden ver los esqueletos, incluyendo el de un niño, sepultado por sus seres queridos junto a un huevo de gallina un huevo de gallina, que habría representado un juguete o un símbolo de renacimiento.
Otra curiosidad que es posible apreciar es la presencia de tubos de terracota que ingresan en las tumbas, por donde los deudos, solían verter vino, leche o miel con el objeto de “alimentar a los muertos”, según la costumbre y creencias de la época.
Pudo saberse que la ubicación del cementerio era al borde de una importante avenida de la antigua Roma, la Via Thriumphalis, y que el área descubierta sólo cubre una parte del cementerio original, ya que era mucho más grande, debiendo haber cubierto un importante sector de la colina donde se encuentra erigido el Estado Vaticano. Igualmente, es mucho lo que resta hacer para que esta necrópolis se encuentre en condiciones apropiadas para los visitantes, ya que la inversión se hace sumamente importante, y el sitio se está hasta el momento en medio de la construcción del estacionamiento subterráneo.